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domingo, 1 de julio de 2012

México vota en cruciales elecciones que definen si vuelve el PRI

MÉXICO (AFP)

Los mexicanos acuden este domingo a las urnas, cansados de la violencia del narcotráfico, en unas elecciones que definirán si vuelve el PRI al poder a 12 años de haber sido destronado tras un controvertido régimen de siete décadas.

Funcionarios electorales mexicanos instalan un puesto electrónico de votación en Ajijic, estado de Jalisco, el 1 de julio de 2012, día en que México va a las urnas para elegir a su presidente.

Bajo un fuerte despliegue de seguridad, la mesas electorales --143.132 fueron instaladas en todo el país-- abrieron a las 08H00 locales (13H00 GMT), para recibir a 79,5 millones de mexicanos llamados a elegir, en comicios sin segunda ronda, un presidente para seis años y renovar las dos cámaras del Congreso, así como a autoridades locales.

"Será la fiesta democrática (...) más limpia e imparcial", dijo el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés, al abrir la jornada con un llamado a los electores a participar con la certeza de que "cada voto se contará escrupulosamente" y a los partidos a respetar "la voluntad de los mexicanos".

Todas las encuestas coincidieron siempre en dar como claro favorito al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, de 10 a 17 puntos por encima del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, según los últimos sondeos.

A más de 20 puntos de Peña quedó relegada en los sondeos la oficialista Josefina Vásquez Mota, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), y, sin opciones reales, el cuarto aspirante, Gabriel Quadri, de un grupo minoritario de centro.

Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la izquierda mexicana, muestra la evidencia de que cumplió con su deber cívico en día de elecciones el 1 de julio de 2012 en la Ciuda de México.

Impulsado por la aceitada maquinaria del PRI y favorecido por su estampa de galán de telenovela, Peña Nieto, abogado de 45 años, prometió un "gobierno eficaz" que genere seguridad y crecimiento económico, en un país agotado de la violencia del narcotráfico y la pobreza que agobia al 47% de los 112 millones de mexicanos.

Las balaceras, decapitaciones y matanzas son pan de cada día desde que el gobierno del presidente Felipe Calderón sacó a los militares a la calles a combatir a los cárteles de la droga, apenas llegó al poder en 2006, en una guerra que deja más de 50.000 muertos.

Tras gobernar 71 años, tachado de autoritarismo y corrupto, el PRI buscará también la mayoría en las dos cámaras del Congreso (500 diputados y 128 senadores), y sumar más gobernaciones --de las seis en disputa-- a las 20 que ya tiene de los 31 estados del país.

López Obrador, ex alcalde de Ciudad de México de 58 años, que votó en el sur de Ciudad de México, pidió a sus compatriotas una participación masiva. "Es la única arma que tienen los ciudadanos para lograr el cambio".

El líder de izquierda propuso un cambio hacia una "república amorosa" que acabe con la corrupción y genere empleos, tras moderar su discurso para despojarse de la imagen de revoltoso que se granjeó por su sonada protesta de 2006, cuando denunció fraude en los comicios que perdió ante Calderón por 0,56%.

Criticado por la violencia que desató la ofensiva antidrogas de Calderón, el PAN sufriría una debacle, favorecida por crisis internas y una campaña errática de su candidata, que no logró dejar de ser vista como figura de "continuidad" aunque prometió ser "diferente".

Un fuerte operativo de seguridad fue dispuesto para el comicio. Helicópteros y policías vigilan los centros de votación e instituciones estratégicas de la populosa Ciudad de México, mientras que el Ejército patrulla las regiones más violentas como Tamaulipas y Veracruz, Nuevo León y Guerrero, donde operan poderosos cárteles como Los Zeta y el de Sinaloa.

En la última semana estalló un coche-bomba en Nuevo Laredo --Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos-- y hubo muertes y amenazas de autoridades y candidatos locales Xalapa (Veracruz), por lo que se redobló la presencia militar.

Además de muy vigiladas, estas elecciones serán las más controladas de la historia de México, con un sistema de cómputo modernizado, unos 700 observadores internacionales, un millón de ciudadanos designados por las autoridades electorales, y representantes de los partidos en el 99,9% de las mesas, según el IFE.

Pero persisten dudas sobre la limpieza de los comicios. López Obrador evocó la posibilidad de un fraude, aunque prometió respetar los resultados.

En los últimos días se multiplicaron las denuncias por compra de votos y coacción del sufragio. Un 71% de mexicanos considera posible un fraude electoral, según un estudio.

El movimiento estudiantil YoSoy132, que acusa a medios como Televisa, mayor grupo de televisión de habla hispana, de promover a Peña Nieto, realizó una marcha la noche del sábado con más de 20.000 participantes que reclamaron comicios limpios.

Las urnas cerrarán a las 18H00 locales (23H00 GMT) en la mayor parte del país, y las encuestas a boca de urna serán difundidas a partir de las 20H00 (01H00 GMT del lunes), mientras que a las 23H45 locales (04H45 GMT) el IFE anunciará los resultados de una muestra representativa de centros de votación.

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