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viernes, 9 de junio de 2017

Turismo accesible, sin barreras

Garantizar el disfrute de las personas con discapacidad y sus familias


España, EFE-contenidos gratis / ciberpasquinero

La Comunidad Valenciana estrena cinco nuevas rutas turísticas inclusivas, con el objetivo de garantizar el disfrute de las personas con discapacidad y sus familias en su territorio. 
Estos nuevos itinerarios se suman a los cinco que ya existían en las tres provincias de la región, lo que vertebra la comunidad en torno a su apuesta por el turismo accesible.
El secretario autonómico de la Agència Valenciana del Turisme, Francesc Colomer, junto al presidente de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunitat Valenciana (Cocemfe CV), Javier Segura, presentaron estas rutas, que se desarrollan dentro del proyecto de turismo inclusivo “La Comunitat también para ti”, impulsado por la Generalitat.
Las ya diez rutas inclusivas logran hacer “del turismo un disfrute para todos y un derecho universal", según el secretario autonómico, quien recordó que la accesibilidad es uno de los parámetros del Código Ético de Turismo.
"Turismo implica alianzas, y la gobernanza reclama un liderazgo coral y colectivo, donde lo importante será que nos elijan porque seamos inclusivos y hospitalarios", defiende Colomer.

Enriquecer la experincia

Estos trayectos, ideales para disfrutar en familia, permiten descubrir el patrimonio cultural y natural del territorio no sólo con la mera visita turística, sino con actividades y talleres que enriquecen la experiencia.
La primera de las rutas discurre por el municipio de la Almenara, en Castellón. Invita a conocer las lagunas de agua dulce de Els Estanys, ubicadas dentro del Marjal de Almenara, provenientes de los acuíferos de la Sierra de Espadán.
Se trata de un enclave rico en diversidad de fauna -moluscos, peces, anfibios y aves- y flora sumergida y flotante. 
En lo alrededores existen importantes yacimientos con restos paleontológicos de las culturas íberas, griegas y romanas. 
La propuesta de este recorrido también incluye una visita a la playa Casablanca, de más de 2,5 kilómetros de extensión, accesible y distinguida con Bandera Azul.

Museos

La segunda ruta, definida como “El arte del ninot”, transcurre por la ciudad de Valencia y apuesta por una visita cultural con parada en el Museo del Artista Fallero, un recinto museístico inaugurado en 1993 que recorre la historia de la Fallas y muestra el trabajo del gremio. 
También incluye una visita a Els Tallers, un espacio expositivo gestionado por el gremio fallero en el que se celebran exposiciones, charlas y muestras artísticas. 
Por último, el Museo Fallero de la ciudad, situado en los alrededores de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, exhibe una colección formada por el Ninot que cada año, desde 1934, se indulta del fuego por votación popular, además de carteles de las Fallas; fotografías y vídeos explicativos de esta celebración. 

Parque natural

La tercera propuesta se articula en una ruta por el Parque Natural de la Albufera, en Valencia, con parada en el mirador de la Gola de Pujol, un paseo en barca -adaptado a personas con discapacidad- para descubrir el paisaje de los arrozales y una visita a la isla de El Palmar, situada a orillas del Parque Natural. 
A todo ello se suma una visita al Museo del Arroz de Valencia, un antiguo molino rehabilitado con el objetivo de recuperar para la memoria colectiva el proceso de industrialización del arroz, cuyo cultivo tiene profundas raíces en los humedales de la ciudad.
“La Valencia Científica” es el título de la cuarta ruta, e invita a descubrir el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, integrado en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, que ofrece, en sus más de 42.000 metros cuadrados de superficie, exposiciones interactivas con contenidos científicos, tecnológicos o medioambientales. 
Sin salir del recinto también se puede visitar el Hemisfèric, inaugurado en 1998, con su cubierta ovoide de más de 100 metros de longitud que alberga en su interior la que es, según Turismo de Valencia, “la sala de proyecciones más grande de España”, con una pantalla cóncava de 900 metros cuadrados. Por último, se recorre el Museo de Ciencias Naturales de Valencia, que conserva, estudia y difunde el patrimonio científico y natural de Valencia a través de sus cinco áreas expositivas. 

Valle del Juguete

La última de las nuevas propuestas permite adentrarse en el Valle del Juguete, en la provincia de Alicante. Abarca las localidades de Ibi, Castalla, Onil, Tibi y Biar, y su denominación responde a la enorme cantidad de fábricas de juguetes establecidas en la zona. 
La ruta recorre el Museo Valenciano del Juguete de Ibi, que contiene una colección de más de 500 piezas, desde los más antiguos a los más modernos diseños; o el Museo de la Muñeca de Onil, con más de 1.200 ejemplares de los siglos XVIII, XIX y XX, y que se puede visitar previa reserva. 
También se puede visitar la Fábrica de Muñecas de Paola Reina y el Laberinto de casa Tápena, un espacio vegetal de más de 7.000 metros cuadrados de de superficie que incluye un juego de intercomunicación para los más pequeños.

viernes, 26 de mayo de 2017

La sífilis congénita continúa en aumento


Unicef / ciberpasquinero

Entre 2010 y 2015, los casos de sífilis congénita se duplicaron en América Latina y se redujo el progreso hacia la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH. 
Segun un informe conjunto de la OPS y UNICEF divulgado este jueves, en total 2.100 niños contrajeron VIH en 2015, un 55% menos que en 2010, sin embargo el ritmo de reducción se frenó en los últimos años.
"Los países han hecho grandes esfuerzos para prevenir la transmisión de madre a hijo del VIH, pero cada vez que nos acercamos a eliminar la transmisión de una enfermedad, avanzar se hace más difícil porque implica llegar a todas las mujeres, sobre todo a aquellas que históricamente encuentran barreras para acceder a los servicios de salud", aseguró Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OPS.
Por otro lado la sífilis congénita continúa en aumento. En 2010, se presentaron 10.850 casos mientras que en 2015 se llegó a 22.400.
Actualmente 170 de cada 100.000 niños nace con esta enfermedad en la región y según la OPS, se necesitan pruebas de diagnóstico rápido y tratamiento inmediato, así como involucrar a las parejas de las pacientes con sífilis, como medidas cruciales para evitar la reinfección y poner fin a la enfermedad para 2030.
El reporte resalta que para reducir al máximo posible la cantidad de niños que contraen VIH de sus madres o nacen con sífilis congénita, es necesario que los Estados se aseguren de que al menos el 95% de las embarazadas reciban atención prenatal, se hagan pruebas, y tengan diagnóstico y tratamiento. 
Sin embargo no todas son malas noticias, según el informe, 18 países y territorios habrían eliminado ambos padecimientos en 2015. Cuba fue el primer país del mundo en recibir la validación de la OMS por haber conseguido este logro y otras naciones y territorios del Caribe se encuentran en camino a alcanzarlo.

Cómo combatir la isla de calor urbana


México, Conacyt / cibrpasquinero

Existe una gran diferencia entre salir a la calle en un día en que el termómetro registre 25 grados Celsius (ºC), o en uno que indique 35 ºC. Esta diferencia tan marcada de temperatura podría pensarse entre la ciudad de Cuernavaca y Mérida, la ciudad blanca, pero en realidad es posible encontrar la misma diferencia entre el Zócalo de la Ciudad de México y Xochimilco.

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A esta marcada diferencia entre la temperatura en el centro de las ciudades y las zonas urbanas aledañas se le denomina isla de calor urbana. El fenómeno se debe, en gran medida, a que los materiales con que están construidas las ciudades tienen una alta capacidad de absorber la energía del sol, la cual eventualmente liberarán en forma de calor provocando un cambio en el microclima de las urbes.

Elda_17_6_Luy.jpgElda Luyando, Fotografía cortesía de Abi García Ramírez.

Durante las charlas del Miércoles de Divulgación, ofrecidas por el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la doctora Elda Luyando López, quien trabaja las líneas de cambio climático y radiación solar, explicó las causas y consecuencias de las islas de calor urbanas y planteó la pregunta ¿puede una ciudad modificar su clima?

La investigadora aceptó que había "un poco de trampa en esta pregunta", pues mejor habría que pensar qué tanto puede modificarse o si puede cambiarse radicalmente el clima, y especificó que más bien se trataba de cuestionarse cómo combatir las islas de calor urbanas que ocasionan tantas incomodidades y problemas de salud a los habitantes de las urbes.

El auge de las ciudades

Durante la Revolución Industrial, la necesidad de las empresas de contratar mano de obra favoreció la migración del campo a la ciudad y las urbes comenzaron a ganar una enorme importancia para las poblaciones humanas que encontraban en ellas bienes, servicios y empleo, que prometían mejorar su situación económica y social.

Estos procesos migratorios se han mantenido y son entendibles en términos de ganancia de oportunidades para la población migrante, pero han ocasionado que las ciudades crezcan de manera desorganizada, lo cual, paradójicamente, ha evitado que la población urbana se beneficie por igual y limita el bienestar de los migrantes, explicó Elda Luyando.

Actualmente, en el mundo, se incorporan 70 millones de habitantes a las metrópolis y se calcula que para el 2030, las dos terceras partes de la población mundial estarán viviendo en una ciudad, crecimiento vertiginoso, si se considera que hace 200 años únicamente tres por ciento de la población mundial habitaba en las ciudades.

La ciudad, el ecosistema humano

La ciudad es el ecosistema que concentra la mayor cantidad de seres humanos y también uno de los que más sufre sus modificaciones. Por ejemplo, el suelo y las superficies vegetales han sido permutadas por elementos como el asfalto, el concreto y el vidrio, que le dan su apariencia característica a las ciudades, pero que también modifican los elementos ecológicos previos, el clima entre ellos.

Cuando observamos estos paisajes urbanos que se extienden por kilómetros, llenos de edificaciones y sin áreas verdes, es difícil pensar que la atmósfera que se encuentra en contacto con esta superficie no esté modificada. Evidentemente tiene que haber un cambio en el aire que está tocando estos nuevos materiales altamente impermeables, detalló Elda Luyando.

La ciudad, produciendo calor desde 1800

Desde el siglo XIX, cuando las ciudades no rebasaban el millón de habitantes, algunas personas comenzaron a notar y a reportar las diferencias de temperatura entre los centros de las ciudades y las periferias.

En Londres y en París se publicaron datos que mostraban diferencias de entre uno y dos grados en la temperatura. En ese momento se le atribuyó el fenómeno a las chimeneas y al calor metabólico de los parisinos, comentó con humor la investigadora.

En México, desde 1899 Manuel Moreno y Anda, sin saber que estaba sentando las bases de la climatología urbana en el país, detectó una diferencia de 1.5 ºC entre el Palacio Nacional y el observatorio de Tacubaya. Discrepancia que no se explicaba por la diferencia de alturas, que es de tan solo 54 metros. En aquella época, el Palacio Nacional se hallaba en un entorno completamente urbanizado, pero el observatorio se encontraba en un ambiente rural.

Desde entonces diferentes investigadores han realizado mediciones del microclima urbano y han detectado que de 1920 a 2012 la temperatura mínima del observatorio de Tacubaya ha pasado de los siete a los 12 ºC, por efecto de la urbanización, y que desde el año 2000 ya no existen las heladas en el centro de la Ciudad de México.

La física de las islas de calor

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La respuesta a por qué se da esta diferencia entre la temperatura en la ciudad y en la zona rural está en la superficie impermeable de las urbes. La pavimentación y la poca vegetación crean un ambiente impermeable que acumula energía, además los edificios exponen varias de sus caras a la radiación solar, aumentando el área de absorción de energía. Toda esta energía se disipará en forma de calor.

En las zonas rurales, la radiación solar se "gasta" en evaporar agua proveniente de la humedad de la vegetación y de los cuerpos de agua. Pero en las zonas urbanas no hay vegetación ni cuerpos de agua y el cemento no tiene agua para evaporar, así que la radiación del sol se "gasta" en calentar el aire. "Así que vamos a tener una diferencia muy importante en cuanto al perfil vertical de la atmósfera entre las zonas urbanas y las rurales", detalló Elda Luyando.

Entonces, lo que sucede es que la energía que proviene del sol se "gasta" de manera diferente en las ciudades provocando las islas de calor. Durante el día, los materiales de construcción de las zonas urbanas se van calentando lentamente con la radiación del sol, pero también se enfrían muy lentamente. Entonces unas horas después de que se meta el sol, cuando la zona rural ya se ha deshecho de todo el calor, la ciudad apenas comienza a enfriarse.

Hay que considerar que en la ciudad no solo las calles y las banquetas están calientes, también lo están las paredes de los edificios. Esto forma un tipo de cañones urbanos, en los que el calor va chocando de una pared a otra hasta que logra elevarse a una zona libre de construcciones y disiparse, pero para esto ya pasaron varias horas, explicó la investigadora.

Esto ocasiona que en un momento de la madrugada, entre las cinco y las seis de la mañana, la zona rural esté mucho más fría que el centro de la ciudad. En la Ciudad de México, esta diferencia de temperatura llega a alcanzar los 11 ºC.

El peligro de las islas de calor

"En invierno, una ciudad con noches más cálidas no nos molesta, hasta podemos decir: 'la isla de calor es beneficiosa, no me molesta para nada tener una ciudad más calientita en la época de invierno, nos conviene porque necesitamos menos calefacción, podemos salir menos tapados que en la zona rural'. Pero ¿qué pasa cuando estas islas de calor se presentan en verano?", cuestionó Elda Luyando.

En ciudades que sufren de altas temperaturas, las islas de calor llegan a ser un verdadero problema para la salud de sus habitantes. Cuando este calor que se genera en las ciudades se suma con eventos climáticos extremos, como las olas de calor, se generan ambientes muy insalubres y hostiles, donde las personas no solo se sienten incómodas sino que pueden sufrir padecimientos cardiovasculares y respiratorios que deterioren considerablemente su organismo.

Los niños, los adultos mayores o quienes tienen padecimientos previos se vuelven muy vulnerables ante estos aumentos en la temperatura; y a los gobiernos les es bastante difícil lidiar con el aumento de los ingresos hospitalarios que se dan durante estos eventos.

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El calor está en el aire y en el suelo

Existen dos tipos de islas de calor, las primeras son las islas de calor superficial que se producen por el calentamiento directo del suelo y se miden con imágenes de satélite.

Este calentamiento del suelo afectará todo lo que esté posado en él, y como reflejo del calentamiento del suelo vamos a tener la isla de calor atmosférica, que se produce por el calentamiento del aire que está situado sobre el concreto, el asfalto y demás materiales de construcción. El problema es que estos materiales tienen un albedo muy bajo, algunos como el asfalto son muy oscuros y, por lo tanto, se calientan muchísimo, detalló la investigadora.

Estas islas de calor se presentan incluso en ciudades pequeñas y en ocasiones no son solo una isla, por la variedad del tejido urbano que incluye parques, camellones o cuerpos de agua pueden originarse varias islas de calor que parecieran más un archipiélago con varias zonas pequeñas de elevadas temperaturas.

"Esto lo puede notar la gente que vive en el centro de la ciudad y en la madrugada se desplaza, por ejemplo, a Ciudad Universitaria, donde hay cuatro o cinco grados menos, a pesar de que sus alrededores ya están urbanizados".

Estrategias para combatir las islas de calor

La estrategia más eficiente para combatir las islas de calor es aumentar las superficies verdes en las ciudades. Esto incluye la siembra de vegetación en parques, camellones, aceras, techos y paredes.

Además de disipar la energía mediante evaporación, las zonas arboladas impiden que la radiación llegue al suelo y caliente el cemento y el asfalto.

Otra de las recomendaciones es pintar las superficies de la ciudad de colores claros, sobre todo las calles y los techos, detalla Elda Luyando. Esto aumenta el albedo de las superficies, que reflejarán la radiación sin calentar el aire.

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También podría reducirse el calor antropogénico provocado por el funcionamiento de los carros y las industrias y modificar el diseño de las ciudades. Aunque esta última opción es bastante difícil para las ciudades que ya tienen un tamaño considerable y se piensa más bien como una estrategia de planeación para las ciudades pequeñas que necesitan invertir en áreas verdes, en construcciones verticales y en sistemas de transporte eficientes, explicó la investigadora.

"En Seúl hay un proyecto que pretende desentubar un río que está tapado por una avenida. La idea es que el clima dentro de la ciudad cambie y que todos los edificios y casas que están alrededor ganen con la presencia de las áreas verdes y el río, que aumentará muchísimo el valor de las propiedades".

Elda Luyando concluyó la plática recordando que las ciudades sí pueden modificar su microclima y de la importancia de tomar, cuanto antes, medidas para combatir los entornos insalubres urbanos, pues para el 2030, 75 por ciento de la población mundial vivirá en zonas urbanas y habrá alrededor de 40 megaciudades que tendrán más de 10 millones de habitantes

sábado, 20 de mayo de 2017

Fútbol femenino: arqueras, delanteras



En relación con las competiciones de fútbol femenino, se ofrecen las siguientes claves para escribir adecuadamente los sustantivos de las jugadoras que disputan un partido, así como los nombres apropiados para designar a las demás participantes:

1. La expresión la árbitra, con artículo femenino, es la adecuada, y no la árbitro ni el árbitro.

2. Tanto la jueza de línea como la juez de línea son expresiones adecuadas, así como la linier, opción también válida y recogida en el Diccionario académico, no así la liniera.

3. La entrenadora, si quien desempeña tal función es una mujer, se encarga de preparar al conjunto de jugadoras seleccionadas. Otra opción es la técnica, no la técnico. No resulta aconsejable, en cualquier caso, la míster, pues este sustantivo inglés tiene como referencia a un hombre.

4. Arqueracancerbera, metaguardameta o portera son, entre otros, los sustantivos apropiados para referirse a la jugadora encargada de defender la portería propia.

5. Defensora zaguera son voces indicadas para designar a la jugadora cuya misión principal es proteger a su equipo de los ataques del contrario. El sustantivo defensa se utiliza para aludir tanto a la línea defensiva como a cada una de sus integrantes. La futbolista que recorre un costado puede llamarse carrilera o, si no se hace hincapié en su tendencia a subir y bajar la banda, la lateral derecha/izquierda, mejor que la lateral derecho/izquierdo.

6. Tanto la mediocampista como la centrocampista son femeninos apropiados para referirse a la jugadora que ocupa la línea media o medular.

7. La atacante es una forma adecuada de aludir a las futbolistas que ocupan la línea más ofensiva. El sustantivo delantera se emplea tanto en relación con la línea delantera como con cada una de sus integrantes. La que se sitúa en el medio se llama delantera centro. En el caso de la jugadora que ataca por las bandas, se aprecia una gran vacilación entre la extremo derecho/izquierdo, la extrema derecha/izquierda y la extremo derecha/izquierda; esta última es la forma acorde con la vigesimotercera edición del Diccionario académico.

8. Se llama capitana, mejor que la capitán, a la jugadora que encabeza un equipo deportivo.

Aunque muchas de estas denominaciones se han venido usando como comunes en cuanto al género (el/la portero), el uso actual tiende a priorizar las variantes femeninas especializadas (la arquera, la delantera), que en muchos casos aparecen ya desdobladas como en el Diccionario (el capitán/la capitana).

Esa tendencia se constata especialmente cuando estos sustantivos se escriben en plural (las porteras/delanteras, más habitual que las porteros/delanteros) o acompañados de algún adjetivo: la portera mexicana, más frecuente que la portero mexicana.