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domingo, 26 de mayo de 2013

Manifestación contra el matrimonio gay en París bajo rigurosa vigilancia

PARÍS (AFP)

Decenas de miles de opositores a la ley de matrimonio homosexual, recién promulgada en Francia, salieron a las calles de nuevo este domingo en París, en una manifestación rodeada de fuertes medidas de seguridad, dado que las autoridades temen acciones violentas de grupos de ultraderecha.

En total cuatro cortejos, tres del colectivo Manifestación para Todos, que se reunirán al término de la manifestación, y uno separado de la organización integrista católica Civitas se organizaron en la capital francesa, bajo la vigilancia de 4.500 policías y gendarmes movilizados para evitar las acciones violentas.

La multitud de manifestantes enarbolaba banderas azules, blancas y rosas, emblema del colectivo Manifestación para Todos (por oposición al "matrimonio para todos), y banderas francesas. En las pancartas podía leerse: "Último día de la madre antes de la liquidación" (este domingo es el día de la madre en Francia) o "Esto no ha terminado, está empezando".

Prometida por el presidente francés, François Hollande, durante su campaña electoral y defendido por toda la izquierda francesa, la ley que autoriza el matrimonio y la adopción para las parejas del mismo sexo fue adoptada por el Parlamento el 23 de abril y promulgada el 18 de mayo. El texto suscitó una fuerte oposición en Francia, en particular de la oposición de derecha y de los medios católicos.

Lanzado el año pasado con el objetivo de oponerse a la ley a través de manifestaciones masivas pero pacíficas, el colectivo Manifestación para Todos se ha visto desbordado por elementos radicales, y en los últimos meses las diversas manifestaciones dieron lugar a acciones violentas e incluso a agresiones a homosexuales. La propia portavoz del colectivo, Frigide Barjot, se declaró amenazada y renunció a participar en la manifestación.

En los últimos días, las autoridades francesas multiplicaron las advertencias sobre los riesgos de provocaciones. El ministro del Interior, Manuel Valls "desaconsejó" el sábado participar en la manifestación a las familias con hijos, diciéndose "inquieto" por las "amenazas" de grupos de ultraderecha. Los dirigentes del movimiento Manifestación para Todos consideraron "alarmistas" esas declaraciones, afirmando que están destinadas a "intimidar" y "desmovilizar".

El tono subió también entre el Gobierno y el principal partido de la oposición de derecha, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), al que el primer ministro del país, Jean-Marc Ayrault, acusó de asumir una "grave responsabilidad" por llamar a manifestar, "provocando la crispación y la radicalización". El principal destinatario de esas acusaciones, el presidente de la UMP, Jean-François Copé, declaró al llegar a la manifestación que "la próxima cita" será "en las urnas, en las elecciones municipales de 2014".

Los tres cortejos organizados por Manifestación para Todos marcharán hasta unirse en la gran explanada de los Inválidos de la capital, donde la dispersión está prevista a últimas horas de la tarde. Aunque ciertos grupos llamaron ya a permanecer en el lugar por la noche.

Según un sondeo publicado el domingo, el 72% de los franceses consideran que es hora de que las manifestaciones terminen, dado que la ley ha sido adoptada por el Parlamento, aprobada por el Consejo Constitucional y promulgada.

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