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lunes, 3 de noviembre de 2014

Mis retoños y la tradición milenaria del ”Día de los muertos”





Daniel y Viviana


Con más de 15 días de antelación, maestros, alumnos y padres del Jardín de Niños Eva Sámano de López Mateos, vibrando al unísono, iniciaron los preparativos, para continuar con la milenaria tradición mexicana de honrar y convivir con sus difuntos.


Daniel y su maestra Marisol

Y…., claro, no podía esperarse otra cosa que un completo y rotundo éxito, que se observada en los felices rostros de los  niños; los cansados pero satisfechos rostros de las maestra y las orgullosas sonrisas de los progenitores que no cesaban de tomar fotos y sacar videos de sus vástagos vestidos de catrines y catrinas, que brincaban y cantaban las tonadas del "tumbas, por aquí, tumbas por allá, tumbas, tumbas, tumbas, ja, ja,ja ,ja, ja….".



Viviana y su maestra Zaira



De inicio no podían faltarlos "Honores a la Bandera", con una escolta de catrines y catrinas que en ningún momento demeritaron, el acto, al contrario, le dieron un sabor de mexicanidad exquisita al entonar (a capela) la letra del Himno nacional, en conjunto con los maestros y los paterfamilias.

Altar dedicado a Pancho Villa

De refrigerio, las/os calaveritas/os degustaron el consabido pan de muerto con chocolate…
Pero…., p´a que les cuento, si las imágenes valen más que mil palabras…..



Viviana y la directora Quetzali






domingo, 2 de noviembre de 2014

Panteón británico en México

El príncipe Carlos de Gales y su esposa Camila, duquesa de Cornwall observan a bailarinas de danzas tradicionales, hoy domingo 2 de noviembre de 2014 en la ciudad de Pachuca del estado mexicano de Hidalgo durante su primer días de actividades en México. EFE

Una hora antes de conocer al Príncipe de Gales, la mexicana de origen británico Carmen Hernández experimentó síntomas de sordera, pero no se asustó porque entendió que la causa de su mal era un inusual exceso de felicidad. "Me duró 40 minutos y se me quitó cuando lo vi y comprobé su gran personalidad, explicó a Efe la cuidadora del panteón inglés de Real del Monte, la población del centro de México donde el heredero de la corona británica inició su viaje de cuatro días al país.
Hernández es quizás el personaje más folclórico del pueblo. Heredó el trabajo de veladora del cementerio al morir su padre, y desde entonces vive en comunión con los muertos, a los cuales les cuenta cosas y asegura recibir respuestas.
Se trata de una mujer de pequeña estatura que habla bajito y apenas sonríe, cuya misión en la vida parece ser extender la leyenda de su padre, "Chencho" Hernández, condecorado en el 2006 por la reina Isabel II, quien reconoció su servicio en favor del panteón.
Real del Monte fue el sitio elegido en 1824 por centenares de mineros británicos para establecerse mientras explotaban las minas de plata famosas en tiempos de la colonia y abandonadas durante la Guerra de Independencia de México.
Llegadas casi todas del condado de Cornwall, fijaron su residencia en el pueblo unas 500 familias, entre las cuales estuvieron los antepasados de "Chencho", cuya foto fue lo primero que encontró hoy Carlos al llegar al lugar y ver una ofrenda de día de muertos en honor al patriarca de la necrópolis, con plátanos, manzanas, tequila, dulces y cigarros de la marca 'Delicados'.
"Mi felicidad de hoy tuvo que ver con el hombre de mi vida, mi papá. Cuidó esto por 47 años y se murió sin conocer al príncipe. Era un hombre de carácter fuerte pero este domingo hubiera llorado de la emoción", aseguró Carmen.
La señora fue una de las pocas personas del pueblo que tuvo contacto con Carlos en su primer día en México y aunque pasó las horas previas al encuentro con síntomas de sordera, al ver al visitante lo escuchó bien, aunque no supo qué dijo.

"No sé inglés, pero me contaron que le gustó esto y lo demás me lo van a traducir más tarde"

El cementerio tiene 755 tumbas orientadas en dirección a Gran Bretaña, todas menos una, la 462, en la que, según la leyenda, yace el famoso payaso inglés Richard Bell, quien pidió darle la espalda a su país, aunque los investigadores afirman que en ella no descansa el humorista, sino un minero con el mismo nombre.
Como una diva de cuentos infantiles, Carmen reconoció haber quedado hechizada por el príncipe y en cuanto lo vio partir, abrió la página 32 del libro de visitas para ver su letra en un breve mensaje formado por la firma de la pareja y la fecha de hoy.
"Sé que mi padre estuvo, lo sentí", cuenta con la seguridad de quien conoce las claves para ir y venir del más allá. Luego habla de su capacidad de comunicarse con las almas de los muertos a las que, cuando se queda sola, les ordena tener buen comportamiento.
"He visto cuatro veces a una niña muerta de adolescente por catalepsia; es rubia, de piel blanca y me pide que la deje descansar. También se me han aparecido otros, pero no me sé sus nombres", revela Carmen, una mujer con la inocencia en estado puro.
Verdad o no, sus historias le dieron hoy un lado humano a la visita del Príncipe y la Duquesa, marcada por la sorpresa de los nativos que vivieron horas de emociones hasta de desengaño como le pasó a una niña de seis años llamada Sharoll, extrañada porque Carlos es muy diferente a los príncipes de sus cuentos.

Caminatas a gran altura


AP Photo






El equilibrista Nik Wallenda dejó pasmados el domingo a Chicago y el mundo al efectuar dos caminatas a gran altura sobre cables fijados entre rascacielos, sin red ni arnés de seguridad.

Miles de admiradores que animaban al acróbata llenaron las calles alrededor de las torres del complejo residencial Marina City en la ciudad para ver al heredero de 35 años del circo familiar los Flying Wallendas completar las dos hazañas consecutivas, una con los ojos vendados.

Cuando se bajó del cable una vez que terminó la segunda caminata, Wallenda se quitó de un golpe la venda y saludó con la mano a la multitud que lo ovacionaba desde abajo por ambas acrobacias.

El Discovery Channel transmitió el espectáculo con retraso de algunos segundos para que los productores pudieran cortar las imágenes en caso de una caída de Wallenda.

El equilibrista, vestido con una chaqueta roja, probó la tensión del primer cable. Wallenda cruzó en seis minutos y medio el trayecto de 138,5 metros (454 pies) desde la torre oeste del complejo Marina City hasta la azotea de otro edificio ubicado en el otro lado del río.

El cable tenía una inclinación de 19 grados; comenzaba a 179 metros (588 pies) de altura y concluía a 179,22 metros (671 pies) de altura.

"Adoro Chicago y Chicago definitivamente me adora", declaró Wallenda mientras caminaba sobre el cable en sentido de ascenso, ante el apoyo de miles que lo animaban a gritos desde abajo. "¡Que estruendo tan sorprendente!", apuntó.

Wallenda efectuó su segunda acrobacia con los ojos vendados, un trayecto de 28,65 meteros (94 pies) a 165,51 metros (543 pies) de altura, entre las dos torres del complejo Marina City, sitios importantes que han salido en películas de Hollywood.

Wallenda completó el segundo trayecto en poco más de un minuto.

Alrededor de las 6:40 de la tarde, pocos minutos antes del inicio programado de las caminatas sobre la cuerda floja a gran altura, Wallenda, que vive en Florida, dijo que las condiciones de frío en Chicago no le impedirían la realización de las acrobacias.

"Sí, hay algo de viento, está frío, pero no es insoportable", afirmó.

Durante los meses de preparativos para las acrobacias, helicópteros subieron los cables hasta las azoteas, se cerraron vías de tránsito y se consiguieron permisos de la Administración Federal de Aviación y la Guardia Costera de Estados Unidos.

Se pidió a los vecinos de los edificios del complejo Marina City que no utilicen señalizadores láser, flashes de cámaras ni drones que pudieran interferir en el acto. Incluso se prohibió hacer parrilladas.

Las autoridades de la ciudad de Chicago ignoraron la ley estatal que prevé el uso obligatorio de redes de seguridad para actos acrobáticos a más de seis metros (seis pies) de altura, con el argumento de que la normativa no aplicaba a especialistas de "élite" como Wallenda.

Dos de sus caminatas previas sobre cables a gran altura fueron televisadas, una sobre las cataratas de Niágara en 2012 y otra por la garganta del río Little Colorado en 2013. Cada una atrajo 13 millones de espectadores.

Un año antes de que naciera Nik Wallenda su bisabuelo Karl Wallenda se mató a los 73 años al caer desde las alturas durante una caminata sobre cable en Puerto Rico.

¿Qué sigue? Wallenda dijo que desea recrear una caminata a gran altura de 365,76 metros (1.200 pies) de largo que hizo famosa su bisabuelo.

Karl Wallenda realizó esta acrobacia sobre la garganta de las cataratas de Tallulah, en Georgia. Karl Wallenda se paró de cabeza sobre el cable en dos ocasiones aquella vez.

"El es mi inspiración de todo lo que hago", declaró Wallenda el viernes a la prensa.


"Quiero hacer esa caminata con él. Con la tecnología, pues toda la acrobacia está filmada y así podré cubrir el trayecto en las alturas con mi bisabuelo. Me da escalofríos la idea"




Evocan a sus muertos con música y comida abundante

Los guatemaltecos compartieron con sus seres queridos ausentes en la
tradicional conmemoración por el Día de los Muertos al son de música
vernácula, el mariachi mexicano y comida típica y abundante vinculada
con la efeméride católica.
En Guatemala, la mayor parte de la población honró el Día de Todos los
Santos el uno de noviembre y el Día de los Fieles Difuntos este
domingo, fechas instituidas por la Iglesia Católica.
Según los estudiosos del folclor, Guatemala es "un crisol de culturas
y tradiciones, cuyas expresiones se manifiestan a lo largo del año" y
dan "paso a festejos de diversa índole, generalmente relacionadas con
el plano espiritual".
También "dan lugar a expresiones de creencias ancestrales como el
culto a los antepasados, expresados en costumbres que son resultado
del sincretismo de la herencia indígena y peninsular, presentes
igualmente en otros países hispanoamericanos".

Como es costumbre, los guatemaltecos revivieron el "acercamiento" con
los seres queridos en el Día de Muertos este fin de semana.

Rindieron tributo a los difuntos entre barriletes (cometas) gigantes,
visitas a los panteones, limpieza de las tumbas, canciones, rezos,
degustación de platos y bebidas típicas.
En el cementerio de Antigua Guatemala, ciudad colonial a 45 kilómetros
al oeste de la capital, el presidente Otto Pérez Molina y su familia
visitaron la tumba de los padres del mandatario.
El Cementerio General capitalino, el más grande del país, y los
panteones del resto del país fueron visitados desde la víspera y se
convirtieron en el centro de reuniones familiares.
La música de marimba –instrumento nacional- y de los mariachis sonó en
los panteones de Guatemala, desbordados por los deudos que visitaron
las tumbas y compartieron con sus difuntos.
Al pie de las tumbas -limpias, pintadas con colores llamativos y
cubiertas de flores-, los visitantes oraron y recordaron a sus
difuntos, y en muchos casos se dieron tiempo para beber y comer en el
lugar.

El Cementerio General, ubicado en la populosa zona tres de la ciudad,
recibió la visita de alrededor de dos millones de personas desde el
viernes pasado.

Los visitantes "buscan compartir" con sus difuntos y por eso se toca
música de mariachis y de marimba y se sirven bebidas y comida durante
la visita al cementerio, opinaron.
En el Cementerio General, así como en otros camposantos se escucharon
con frecuencia los acordes de canciones populares guatemaltecas como
"Luna de Xelajú" y "Soy de Zacapa".
Pero también sonaron y fueron coreadas piezas del repertorio mexicano
como "El Rey", "Amor Eterno" y "Te vas ángel mío", infaltables en la
lista de grupos de marimbas y mariachis.
La comida que no puede faltar en Guatemala estos días es el Fiambre,
un platillo tradicional de la conmemoración del Día de Muertos que se
degusta una vez al año, principalmente el uno y dos de noviembre.

El Fiambre, conocido como "comida de muertos", es un plato exclusivo
de la gastronomía guatemalteca que se empezó a preparar en Guatemala
alrededor del año 1620.

Este platillo incluye jamones, salami, mortadela, salchicha, chorizo
extremeño, chorizo negro, butifarra, longaniza, carne prensada, lomo
relleno, gallina, queso, espárragos, hongos, pimiento, aceitunas,
alcaparras, cebollas curtidas, zanahoria, remolacha, ejotes y lechuga,
entre otros.
La otra gran tradición del Día de Muertos en Guatemala es la visita a
los pueblos de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, en el vecino
departamento de Sacatepéquez, al oeste de la capital, para observar el
vuelo de los "Barriletes Gigantes".
La Asociación de Barrileteros de Santiago Sacatepéquez indicó que la
tradición de los barriletes gigantes cumple 115 años. La costumbre es
una manera de fomentar "la convivencia y la paz entre vivos y
muertos".
Se trata de cometas multicolores, de hasta 30 metros de diámetro, cuya
elaboración a cargo de los vecinos de esas comunidades lleva meses de
paciente trabajo, que comienza en los meses de mayo y junio.
Los barriletes de mayor dimensión y de materiales más pesados son de
exhibición, pero otros de los "gigantes" levantan el vuelo en Santiago
Sacatepéquez y Sumpango, ante el asombro de decenas de miles de
visitantes y turistas extranjeros.

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