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martes, 12 de febrero de 2013
El futuro Papa deberá combatir intrigas, escándalos y resistencias
CIUDAD DEL VATICANO (AFP)Las intrigas por el poder en el Vaticano, los escándalos por la pedofilia de clérigos, la controvertida gestión del banco de la Iglesia Católica, la difícil relación con el islam y las resistencias de los católicos derrotaron a Benedicto XVI que deja una herencia delicada a su sucesor, según los expertos.
ABUSOS SEXUALES, PEDOFILIA:
Es seguramente el asunto más grave. Benedicto XVI llegó con el deseo de apartar a todos los encubridores de abusos sexuales dentro de la Iglesia, pero no lo logró. Muchos obispos tienden a no colaborar con la justicia local, como exige el Papa y un cuarto de las conferencias episcopales no han elaborado las líneas de lucha contra la pedofilia .
En África y Asia el tema es abordado tímidamente y las justicias locales suelen ser deficientes.
La iglesia sigue recibiendo denuncias de abusos cometidos por curas, sobre todo en la década de los años 60, 70 y 80.
REFORMAS Y PROTESTAS:
Una ola de protestas ha sacudido a la Iglesia en los últimos años. En numerosos países occidentales, entre ellos Austria, Alemania, Francia y Estados Unidos, las organizaciones de base, en las que participan religiosos, religiosas y misioneros, solicitan mayor democracia. Algunos sectores piden que se reforme el papado y se permita la ordenación de mujeres y hasta el matrimonio para los curas.
Algunos teólogos han llegado a tildar de "cisma silencioso" el proceso de modernización que exigen algunos sectores.
Entre los pedidos más urgentes es que se autorice la comunión a los divorciados que se vuelven a casar, un impedimento que ha alejado de la Iglesia a un número elevado de creyentes.
Otro problema es el de la caída de las vocaciones ante un mundo que cambia.
FINANZAS DEL VATICANO Y CORRUPCIÓN:
Benedicto XVI lanzó una campaña a favor de la transparencia y contra el blanqueo de dinero a través del banco del Vaticano, el célebre IOR.
El despido fulminante en 2012 del presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), Ettore Gotti Tedeschi, nombrado para intentar limpiar la banca de la Santa Sede, fue interpretado como un fracaso en la batalla por la transparencia.
La corrupción afecta a algunos congregaciones y diócesis, sobre todo en África y las cuentas del Estado del Vaticano están en rojo, debido a la crisis que afecta al sistema financiero mundial.
TRADICIONALISTAS:
Benedicto XVI no logró la reintegración de los ultraconservadores del movimiento 'lefebvristas' que no aceptan la modernización de la Iglesia, aprobada durante el Concilio Vaticano II.
Pese a los esfuerzos del Papa, la negociación está en un punto muerto. Los lefebvristas volvieron a decir que no a la mano tendida por el Papa para su inserción en la Iglesia.
REFORMA DE LA CURIA:
Es otro de los fracasos de Joseph Ratzinger, prestigioso teólogo, pero poco versado en asuntos administrativos.
La Curia Romana, el órgano de gobierno de la Iglesia, se moderniza lentamente. La filtración de un centenar de documentos confidenciales e internos por parte del exmayordomo del Papa, Paolo Gabriele, el llamado escándalo de Vatileaks, a inicios del 2012, reveló las intrigas y luchas internas por el poder. Fue uno de los mayores escándalos de su pontificado e inclusive se llegó a cuestionar su liderazgo.
CONTROVERSIAS CON EL ISLAM
Las relaciones con las autoridades religiosas musulmanas pasaron por un momento delicado en 2005, cuando asumió el cargo. El año siguiente impartió en la Universidad de Ratisbona, en Alemania, una charla en la que comparó fe y violencia desatando la ira de muchos líderes y clérigos musulmanes.
Las relaciones con los judíos en cambio mejoraron mucho después de la histórica visita a Jerusalén en 2009 y con las continuas condenas públicas al antisemitismo.
Pero entre las preocupaciones a las que el futuro Papa deberá enfrentarse figuran las persecuciones que sufren los cristianos en el mundo, en particular en África.
TEMAS SOCIALES:
Eutanasia, aborto y matrimonio gay fueron para el Papa alemán "graves amenazas" para la paz. En el mensaje por la Jornada Mundial de la Paz , que se leyó en todas las parroquias el 1 de enero, el Papa exhortó a perseguir la paz, difundiendo los derechos fundamentales del hombre, como el trabajo y la libertad religiosa, y defendiendo los valores de la vida desde su concepción hasta la muerte natural y de la familia tradicional. Para el jefe de la Iglesia Católica "son valores no negociables" y es posible que su sucesor mantenga la misma posición.
Hay que ver si el nuevo Papa tendrá posiciones más conciliadoras frente a un mundo globalizado y una sociedad postomoderna, que pide a gritos mayor apertura.
Modernizar la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, es un trago amargo difícil de tragar, y más aún de digerir.
Fueron muchos los estragos que causó en el fallecido Juan Pablo II, que luchó ,junto con el Cardenal Ratzinger, por conciliar los dos extemos de las corrientes teológicas Liberación-tracionalismo, lideradas en su tiempo por Leodaro Boff y Marcel Lefevbre.
Pero la modernización del catolicismo no queda solo ahí, sino la pretención de revisar los "consejos evangélicos", y más allá, la ordenación y consagración de mujeres para el ministerio eclesial.
Al toro por los cuernos.
La directrices están dadas, pero no se acatan.
En tiempos de la colonia de España en México, se acuñó una frase que puede servir de referencia a lo que está pasando en la Iglesia Católica actual:
" Acátese, pero no se cumpla"
.... Y con el añadido muy mexicano " la corrupción (ideológica) beneficia a todos"
El Rey ha muerto... que viva el Rey... pero....
¿Y si dice que siempre no?
La renuncia del Papa abre una era de incertidumbre en la Iglesia católica
CIUDAD DEL VATICANO (AFP)La renuncia del papa Benedicto XVI abrió la puerta a todo tipo de conjeturas sobre su posible sucesor y a un período de incertidumbre inédito en la Iglesia católica desde hace 700 años.
Pasada la sorpresa inicial, los feligreses católicos saludaron en general la "valentía" del Papa, de 85 años, que el lunes invocó su avanzada edad y su "falta de fuerzas" para anunciar que el 28 de febrero, a las 20h locales (19h GMT), cesaría en su misión al frente de una Iglesia de 1.200 millones de fieles.
Un cónclave cardenalicio para designar al sucesor comenzará en los 15 a 20 días siguientes y un nuevo papa será designado "para Pascua", es decir antes del 31 de marzo, precisó el portavoz papal, Federico Lombardi. Benedicto XVI, que no participará en ese cónclave, se retirará durante un tiempo a la residencia pontificia de verano de Castel Gandolfo, cerca de Roma, y luego a un monasterio situado dentro del Vaticano, agregó Lombardi.
Los cardenales tendrán que tomar una decisión difícil, en una época en que la Iglesia se ve confrontada a cuestionamientos internos y a las rápidas mutaciones de un mundo cambiante: no se excluye la elección de un Sumo Pontífice de América Latina, África o Asia, y no necesariamente de un europeo. Las casas de apuestas se lanzaron de inmediato a la carrera de anticipar el nombre del sucesor del obispo de Roma.
Mencionan, entre otros, a un africano, el cardenal ganeano Peter Turkson, al arzobispo de Milán, Angelo Scola, o al cardenal canadiense Marc Ouellet. "Yo creo que en este momento los (aproximadamente 120 cardenales) electores están fuertemente desorientados", dijo el vaticanista Sandro Magister. Sin embargo, añadió, Benedicto XVI ha abierto el camino "y los próximos pontificados no serán seguramente de por vida", agregó.
El arzobispo de Burdeos, Jean-Pierre Ricard, uno de los cardenales electores, dijo que los participantes en el cónclave evitarán seguramente "escoger a uno de los de más edad", porque "lo que Benedicto XVI ha manifestado es que se trata de una carga muy pesada". "No será necesariamente un europeo, puede ser un sudamericano, un filipino, un europeo", sugirió.
La plaza de San Pedro del Vaticano, con la basílica al fondo, en una imagen tomada este martes por la mañana. La renuncia del papa Benedicto XVI abrió la puerta a todo tipo de conjeturas sobre su posible sucesor y a un período de incertidumbre inédito en la Iglesia católica desde hace 700 años.
En todo caso, la decisión del Papa de partir a causa de su edad tendrá "mucha influencia en la elección de un nuevo papa", dijo el vaticanista Marco Politi. "Marca el final del pontificado que dura toda la vida", recalcó. La decisión de Benedicto XVI es inédita en la historia de la Iglesia moderna. En 1294, el papa Celestino V había abdicado poco después de haber sido escogido, en el mismo año. Antes había vivido como un ermitaño, y reconoció que no se sentía preparado para asumir su ministerio.
En su anuncio, pronunciado en latín delante de un consistorio, posteriormente traducido por el Vaticano, Benedicto XVI dijo que dimitía "por la edad avanzada". "Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio" de San Pedro, agregó. "El Papa nos ha tomado por sorpresa", reconoció el propio portavoz.
¿Y porqué justo ahora? "La respuesta lógica es que se encontraba ante un grupo de numerosos cardenales, que son los que deberán escoger al nuevo Papa", respondió a la AFP el estadounidense Greg Burke, nombrado en junio pasado consejero del Vaticano para asuntos de comunicación. Según Lombardi, "nadie se lo ha sugerido" y no hay "ninguna enfermedad que haya influido en esta decisión". "El Papa sintió que disminuyeron sus fuerzas en los últimos meses y lo ha reconocido con lucidez", apuntó.
Nacido el 16 de abril de 1927 en el seno de una familia alemana modesta y muy católica, Joseph Ratzinger sucedió al carismático Juan Pablo II el 19 de abril del 2005, tras haber dirigido por un cuarto de siglo y con mano de hierro la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio. El hermano del Papa, Georg Ratzinger, contó al diario alemán Die Welt que conocía desde hace varios meses la decisión.
"Mi hermano desea tranquilidad en su vejez", explicó. Según el diario oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, Benedicto XVI no consultó su decisión y la tomó después del agotador viaje a México y Cuba en marzo de 2012. Durante su pontificado de ocho años, Benedicto XVI estuvo acosado por los escándalos, las intrigas y la enfermedad.
Las denuncias de pederastia de clérigos, la filtración masiva de sus documentos privados, las luchas por el poder en la Curia Romana y las irregularidades en el Banco del Vaticano (IOR) revelaron la profunda crisis que atraviesa la Iglesia. El año pasado, cuando se descubrió que su mayordomo, Paolo Gabriele, el fiel Paoletto, había filtrado documentos y cartas confidenciales a la prensa (el 'caso Vatileaks'), Joseph Ratzinger se sintió solo y profundamente traicionado.
En el libro-entrevista "Luz del mundo", de 2010, el Papa había abordado la posibilidad de renunciar al pontificado en caso de que no pudiera continuar. Benedicto XVI sostenía que tenía "el derecho y, según las circunstancias, el deber de retirarse" si las "fuerzas físicas, psicológicas y espirituales" le faltaran.
Una opción que su predecesor Juan Pablo II se negó a aceptar, permaneciendo en el trono de Pedro hasta el final, en una larga y dolorosa agonía seguida en directo por millones de televidentes. "De la cruz no se baja", comentó el secretario de Juan Pablo II, el actual cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, en una suerte de crítica a la renuncia del Papa.
Se trata tal vez del mayor reproche que ha recibido hasta ahora, ya que la mayoría de los líderes políticos y religiosos del mundo han expresado solidaridad y comprensión. "Ha sido como un rayo en cielo sereno", admitió el decano de los cardenales, Angelo Sodano, resumiendo el sentimiento reinante dentro de la Iglesia. El presidente de EEUU, Barack Obama, mostró su aprecio por el Papa y ofreció plegarias en nombre de todos los estadounidenses.
Como todas las renuncias, la del Papa ha despertado un sin fin de comentarios en pro y en contra, pero no es de extrañar esto, ya que es la cabeza de miles de millones de almas (como líder espiritual), y aunque no es la religión mayoritaria (la católica apostólica romana), el hecho sí pone a pensar y posiblemente a temblar a los líderres espirituales de otras confesiones como el judaísmo, budismo, confucionismo, sintoísmo, luteranismo, anglicanismo, calvinismo, o a los seguidores de Mahoma, amén del cúmulo de sectas surguidas a raíz de los cismas de Oriente y Occidente, y las ramificaciones musulmanas.
Juan Pablo Segundo en su juventud se ganó la confianza de los católicos y en su senectud se ganó el corazón; ahora Benedicto XVI con su renuncia se gana el respeto de los hombres por su valentía y humildad de afirmar que no puede continuar con la carga de El Pescador.
Que la Iglesia Católica necesita alguien fuerte y joven, para afrontar los grandes desafíos que golpean los cimientos de San Pedro.
Conservación de bosques y protección de medios de subsistencia en un mundo cambiante
29 de enero de 2013
El Banco Mundial trabaja en el sector forestal porque los bosques son el hogar de algunos de los habitantes más pobres y vulnerables del mundo. Las personas, la economía y el medio ambiente pueden prosperar si se ayuda a los países a mejorar la gestión de este sector, se hacen cumplir las leyes, y se garantiza que los residentes locales participen en las decisiones.
Cientos de millones de habitantes del mundo dependen directamente de los bosques para obtener ingresos y subsistir, incluidas muchas personas que viven en pobreza extrema. Los recursos forestales contribuyen con el entorno natural del que depende la producción de alimentos. Los bosques cubren cerca de un tercio de la superficie terrestre y en conjunto absorben cerca del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Además protegen cuencas hidrográficas vitales –zonas en las que el agua drena a un solo punto, como un río, lago o mar– y reducen el riesgo de desastres naturales, tales como inundaciones y deslizamientos de tierra.
Los bosques cumplen un papel central a medida que el mundo se enfrenta a los desafíos del cambio climático, la escasez de alimentos y la mejora de los medios de subsistencia para una creciente población. Si las predicciones son correctas, el planeta deberá albergar, alimentar, vestir, y proporcionar medios de sustento a 2.000 millones más de personas para 2050. Esto representa un reto abrumador, especialmente si se tiene en cuenta la nueva investigación (i) del Banco Mundial que muestra que las temperaturas mundiales podrían aumentar 4°C este siglo, afectando la disponibilidad de agua y la agricultura y causando severos fenómenos meteorológicos. Para 2025, dos tercios de todas las naciones se enfrentarán a un insuficiente abastecimiento hídrico, y 2.400 millones de habitantes vivirán en países que no podrán proveer suficiente agua para la salud básica, la agricultura y las actividades comerciales.
El Banco Mundial
y los bosques• El Banco Mundial es la mayor fuente individual de financiamiento de la comunidad multilateral para proyectos forestales. Entre 2002 y 2011 se aprobaron 289 proyectos en 75 países.
• Mediante el respaldo a la Iniciativa para la aplicación de las leyes de ordenación forestal y la gestión de los bosques (FLEG) en diferentes partes del mundo, el Banco Mundial y sus asociados han ayudado a abrir el espacio para dialogar e implementar reformas en muchos países que tienen recursos forestales.
• El Programa sobre los Bosques (PROFOR), auspiciado por el Banco Mundial, ha dado prioridad a la gestión forestal, ofreciendo asistencia técnica para mejorar el control de las actividades en este sector y ayudar a crear consenso y voluntad política en torno a las reformas fundamentales.
Los bosques del mundo son un recurso crítico y en peligro a la hora de abordar estos desafíos.
Durante siglos, los bosques han servido como una especie de red natural de protección social para las comunidades en tiempos de hambruna o eventos de otro tipo que afectan la agricultura y la producción de alimentos dado que proporcionan frutas, hojas, resina, nueces, madera y leña para combustible. Los bosques proveen de alimentos a las personas y a los animales, y posiblemente dependen de ellos para el comercio o la comida cuando las cosechas son malas.
Al mismo tiempo, muchos de los bosques que quedan en el planeta se encuentran cada vez más amenazados por las actividades humanas y el cambio climático. Aunque el ritmo de deforestación ha disminuido en algunas regiones, el mundo aún pierde cerca de 14,5 millones de hectáreas de bosques cada año. En algunas zonas de la selva amazónica el aumento de las temperaturas y los cambios en el régimen de precipitaciones están relacionados con el incremento del riesgo de una catastrófica extinción (i) con peligrosas consecuencias locales, regionales y mundiales. En la Cuenca del Congo, un reciente análisis de tendencias de deforestación (i) publicado por el Banco Mundial, pone de relieve la intensa presión que suponen la expansión agrícola, la explotación minera, las crecientes necesidades energéticas, y una mejor red de transporte para la estabilidad de esta inmensa zona selvática.
Si los países pueden seguir estrategias de crecimiento ecológicas e inclusivas que superen algunas de las más serias soluciones de compromiso entre el crecimiento y la protección de los bosques, la deforestación que ha acompañado históricamente el desarrollo en muchos países podría ser más lenta, contribuyendo así de manera importante a la mitigación del cambio climático.
Si el mundo puede enfrentar los desafíos de la mitigación y la adaptación al cambio climático, satisfaciendo a la vez las demandas de una población mundial en rápido crecimiento, es vital que encontremos el equilibrio entre la conservación y regeneración de las áreas forestales, y el crecimiento económico para reducir la pobreza.
Este es el objetivo del trabajo del Banco Mundial en materia de bosques.
Enfoque forestal del Banco Mundial
Hace poco más de 10 años, la estrategia forestal del Banco Mundial fue revisada para reflejar mejor la realidad de que un bosque no es simplemente un bien físico que se puede desmontar, talar o proteger. De hecho, un bosque afecta -–y es afectado por– vínculos con una serie de otras actividades y sectores, en particular la agricultura y el agua, además de la energía, la minería y el transporte a nivel local, nacional e incluso mundial. En su estrategia forestal (i) de 2002, el Banco Mundial explicó con detalle este punto de vista y se comprometió a respaldar a los países en sus esfuerzos para aprovechar el potencial de los bosques con el fin de reducir la pobreza, integrar mejor la silvicultura en sus economías y proteger y fortalecer el papel ambiental que cumplen los bosques, a nivel local y mundial.
Estos tres objetivos sirvieron de base para el trabajo del Banco Mundial con los Gobiernos, las comunidades y la empresa privada en todos los sectores relacionados con la silvicultura. En total, el Banco aprobó 289 proyectos en 75 países entre 2002 y 2011. Los ejemplos que se presentan a continuación entregan una visión global de algunos de los resultados obtenidos en tres áreas temáticas durante ese tiempo.
Paisajes integrados con mayor capacidad de adaptación para reducir la pobreza
Durante siglos, el mundo ha experimentado enormes pérdidas de bosques debido a la expansión de la agricultura y el crecimiento demográfico. Para revertir las prácticas de deforestación se requiere un cambio en las políticas y las leyes, las instituciones, y los incentivos, dentro y fuera del sector forestal. Este enfoque del “paisaje” abarca actividades como la recuperación de los terrenos forestales degradados, el aumento de la productividad agrícola, la realineación de los incentivos agrícolas y forestales para impedir que los bosques sean convertidos en tierras de cultivo, la introducción de árboles en las granjas y ranchos, y la participación de las comunidades locales de manera más directa en el diseño y la supervisión de la gestión forestal.
Ejemplos de nuestros proyectosEn Brasil, los proyectos del Banco Mundial han colaborado en la protección de cerca de 24 millones de hectáreas de bosques amazónicos, equivalentes a la superficie del Reino Unido. Los esfuerzos del Banco han ayudado además a clasificar unos 45,4 millones de hectáreas de la Amazonia como tierras indígenas y apartar 2,1 millones de hectáreas en reservas especiales para el uso sostenible y gestionado por la comunidad.
En Camerún, un análisis de 10 años sobre la participación en el sector forestal demostró que las reformas produjeron logros importantes, tales como la mejora de las prácticas de gestión en una industria forestal reestructurada y el reconocimiento creciente de los derechos consuetudinarios y los aportes de los bosques al bienestar social.
En México, un exitoso programa gubernamental cofinanciado por el Banco Mundial ha ayudado a las comunidades a obtener más valor y crear más puestos de trabajo a partir de los recursos forestales que gestionan.
El Banco Mundial también hace hincapié en los beneficios de la integración de diferentes enfoques de la agricultura –que incluyen la producción de cultivos, la ganadería y el cultivo de árboles– en una sola área, para diversificar los medios de subsistencia, aumentar la capacidad de adaptación a las crisis económicas y climáticas, y capitalizar las sinergias naturales, por ejemplo en los ciclos del agua, el carbón y los nutrientes.
En China, el Banco Mundial fue el mayor financiador de un ambicioso plan para incrementar la cubierta forestal (i) después de las devastadoras inundaciones a lo largo del río Yangtsé. Entre 1985 y 2007, el Banco respaldó al sector forestal de China mediante ocho proyectos distribuidos en 21 provincias, lo que resultó en más de 3,8 millones de hectáreas de bosques reforestados (cerca del 12% de la cifra total en el país). Además de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir la erosión del suelo, el aumento de la cubierta forestal ha tenido un impacto significativo en los medios de subsistencia de las personas. Uno de los proyectos tenía como destinatarias específicamente las zonas pobres de 12 provincias, y capacitó a los agricultores para plantar y cuidar una serie de árboles rentables. Árboles con valor económico como el castaño, el ginkgo y el bambú ayudaron a aumentar el ingreso anual promedio un 150% entre 1998 y 2004.
En Albania, el Banco Mundial colaboró con el Gobierno en un proyecto forestal que mostró los beneficios de este enfoque del paisaje. (i) Mediante la integración de los bosques, los pastizales y la gestión de la agricultura, la iniciativa respaldada por el Banco dio lugar a la reducción de emisiones de carbono, la protección de importantes cuencas hidrográficas, y un aumento de los ingresos provenientes de los bosques y la agricultura de hasta el 50% en algunas áreas. El proyecto contribuyó con éxito a lograr que más de 775.000 hectáreas de tierras fueran administradas por comunidades locales.
En el Gran Valle del Rift de Etiopía, el Banco Mundial se asoció con World Vision para poner a prueba un enfoque tanto integrado como inclusivo que dio lugar a una recuperación del paisaje a gran escala con significativos resultados en cuanto a medios de subsistencia y capacidad de adaptación. (i) Se crearon cooperativas forestales para supervisar la reforestación de la zona de la montaña Humbo mediante el fomento de la regeneración natural y la limitación de la madera, el carbón vegetal y la extracción de forraje. La mejora de la gestión del suelo ha estimulado el crecimiento del pasto, proporcionando forraje para el ganado que se puede cortar y vender como fuente adicional de ingresos. La zona del proyecto recuperada ofrece protección contra peligrosos deslizamientos de tierra y mayor disponibilidad de agua para más de 65.000 personas. Se espera que el proyecto capture más de 880.000 toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente durante 30 años, y que el Banco Mundial compre 165.000 toneladas métricas de créditos de carbono a través de su Fondo del Biocarbono.
Estos proyectos apuntan al enorme potencial para mejorar la seguridad física y financiera de las personas mediante la recuperación de tierras forestales degradadas. En todo el mundo se podrían restaurar y rehabilitar unos 2.000 millones de hectáreas de bosques que se han perdido o destruido. Si esos “paisajes de oportunidad” (i) se recuperaran como ecosistemas funcionales y productivos, podrían dar lugar a una “ganancia triple”: mejorar los medios de sustento rural y la seguridad alimentaria, aumentar la capacidad de adaptación al clima y ayudar a reducir los gases de efecto invernadero, además de aliviar la presión sobre los bosques originarios.
Gestión del capital natural para el crecimiento económico
En naciones con abundantes zonas boscosas, la silvicultura puede ser una fuente de crecimiento económico y empleo. Más de 160 millones de personas en todo el mundo encuentran trabajo en empresas forestales. Si se explotan de manera responsable, los bosques son también una fuente renovable de material de construcción, fibras y combustibles; son un patrimonio muy valioso hoy en día cuando el mundo busca reducir del impacto en términos de emisiones de carbono de las actividades humanas. Al mismo tiempo, los bosques son uno de los recursos peor gestionados en muchos países, en parte porque son subvalorados y en parte debido a que la administración deficiente ha permitido la proliferación de actividades ilegales.
Por lo tanto, es una prioridad fundamental ayudar a los Gobiernos a mejorar las políticas económicas y la gestión y el buen gobierno del sector forestal. El punto de partida del Banco Mundial consiste en preguntar cómo se pueden reformar las prácticas que a menudo han llevado a una importante degradación forestal, evasión fiscal y corrupción, para que los bosques aporten más ingresos al Estado, produzcan más y mejores empleos, y den lugar a un desarrollo más sostenible.
La no adopción de medidas puede tener graves costos. A nivel mundial, el hecho que los Gobiernos no cobren regalías por el uso legal de los bosques, les cuesta unos US$5.000 millones al año en pérdida de ingresos. La tala ilegal cuesta otros US$10.000 a US$15.000 millones cada año en países en los que se necesita cada dólar de ingreso estatal para reducir la pobreza. Esta suma es más de ocho veces superior a la cantidad de dinero disponible de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) destinada a la gestión sostenible de los bosques.
Las causas de la tala ilegal y otros delitos forestales son complejas y, a menudo, se encuentran fuera del sector forestal. La gestión de gobierno deficiente, incluidas políticas y legislaciones poco claras o inexistentes sobre el uso de los recursos forestales, es una cuestión clave. La debilidad de las estructuras institucionales y la incapacidad de controlar y hacer cumplir los reglamentos también obstaculizan el progreso en muchos países. Estas deficiencias son difíciles de abordar políticamente, ya que los grupos de interés bien conectados tienden a beneficiarse del statu quo y se resisten al cambio.
En China, un programa de desarrollo forestal sostenible a largo plazo contribuyó a una disminución significativa de la pobreza en las zonas del proyecto, del 40% en 1998 al 17,5% cuando el proyecto se cerró en 2005. Una evaluación de este proyecto mostró dramáticos cambios ambientales y sociales. En seis años –de 1998 a 2004– el ingreso promedio anual per cápita aumentó un 150%.
Sin embargo, en la última década, el Banco Mundial, la Unión Europea y otros asociados han hecho grandes progresos en cuanto a la apertura de un espacio para el diálogo y la reforma, al respaldar los procesos de la Iniciativa para la aplicación de las leyes de ordenación forestal y la gestión de los bosques (FLEG, por sus siglas en inglés) (i) en diferentes partes del mundo. El Programa sobre los Bosques (PROFOR, por sus siglas en inglés), (i) auspiciado por el Banco Mundial, también ha dado prioridad a la gestión forestal, (i) ofreciendo asistencia técnica para mejorar el seguimiento de las actividades en el sector y ayudar a crear consenso y voluntad política en torno a las reformas prioritarias.
El diálogo y compromiso con los países en desarrollo ha permitido avanzar en el modo de asignar derechos forestales. Por ejemplo, en Camerún, las reformas legales y reglamentarias (i) que formaban parte de un esfuerzo más amplio de reforma sobre concesiones dieron como resultado el primer reconocimiento legal de los bosques comunitarios en África occidental. En la República Democrática del Congo, una revisión legal de las concesiones condujo a una reducción significativa del área bajo gestión de concesiones, de 43,5 millones de hectáreas en 2002 a 9,7 millones de hectáreas en 2008. Al mismo tiempo, se tomaron medidas para que las comunidades participaran en el proceso de toma de decisiones en la gestión forestal, para aclarar los derechos de los usuarios tradicionales del bosque, y para desarrollar nuevos modelos de pago por servicios ambientales. Y en Gabón, se cancelaron concesiones forestales de cerca de 4,7 millones de hectáreas, creando la oportunidad de desarrollar nuevas estrategias para la gestión forestal sostenible.
En México, donde un 80% de los bosques pertenece a los indígenas y otras comunidades, el Banco Mundial ayudó a financiar un proyecto para fortalecer la silvicultura comunitaria mediante la mejora de los planes de gestión forestal. El respaldo, que se desplegó en fases desde 1997, ayudó a aumentar la contribución de los bosques al desarrollo local. Por ejemplo, una evaluación del proyecto determinó que entre 2003 y 2008, el empleo había aumentado un 27% en las comunidades y ejidos seleccionados, mientras que el valor neto de los bienes y servicios forestales que producían aumentó un 36%. En 2011, la cobertura de este respaldo se extendió a los 32 estados de México.
En el Gran Valle del Rift de Etiopía, el Banco Mundial se asoció con World Vision para poner a prueba un programa tanto integrado como inclusivo que ha dado lugar a una recuperación del paisaje a gran escala y mejorado los ingresos de las personas muy pobres. La regeneración del paisaje proporciona protección contra peligrosos deslizamientos de tierra y mayor disponibilidad de agua para más de 65.000 personas.
En Liberia, un país de África occidental con abundantes zonas boscosas, donde la madera se utilizaba para comprar armas e impulsar una devastadora guerra civil, la reforma de la política forestal ha permitido poco a poco que el país reanude actividades de tala selectiva en un marco legal mejorado en el que se reconocen formalmente principios de gestión forestal sostenible, derechos de la comunidad, y necesidades de conservación. En 2010-11, a través del Programa sobre los Bosques, el Banco Mundial intervino para cofinanciar la puesta en marcha de un sistema de “cadena de custodia” (i) que realiza un seguimiento de la madera desde el bosque de origen hasta el punto de exportación a través de códigos de barras y formularios de datos. Este sistema ayudó a conseguir más de US$27 millones en concepto de ingresos fiscales netos para el Estado en el periodo 2008-12. Aunque quedan muchos desafíos en materia de implementación, estas reformas han beneficiado al país mediante la creación de una mayor transparencia en cuanto a los ingresos por la tala y una plataforma para que las partes interesadas exijan cambios más eficaces.
A través de la institución que se dedica al sector privado, la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) el Grupo del Banco ha alentado además las inversiones empresariales responsables en la cadena de suministro de productos forestales, y ha colaborado para crear un campo de juego más nivelado para las empresas legítimas del sector forestal que adoptan prácticas de gestión forestal sostenible. Por ejemplo, IFC comenzó a invertir en 2003 en una firma que produce productos de aglomerado de alta calidad para la industria de la construcción. Esta empresa ha obtenido la certificación del Consejo de Administración Forestal para su concesión de 230.000 hectáreas en Rusia, mientras que alienta a otros proveedores para que cumplan con las prácticas de gestión forestal sostenible.
Valoración y preservación de servicios ambientales
Los bosques proporcionan muchos servicios ambientales esenciales, como la absorción y el almacenamiento de carbono que de otro modo contribuiría al cambio climático, la regulación de los ciclos del agua, servir de albergue del 80% de la biodiversidad terrestre (incluidos los polinizadores que son cruciales para la seguridad alimentaria), el mantenimiento de la calidad del suelo, y la reducción de los riesgos de desastres naturales como las inundaciones, en un momento en que muchos de estos sistemas se encuentran bajo una enorme presión. Si bien ha sido difícil cuantificar y valorar estos servicios en el pasado, las nuevas investigaciones sobre la contabilidad del capital natural, (i) los enfoques innovadores del mercado, y la conciencia política han contribuido a una creciente apreciación de la preservación de los recursos naturales.
En Albania, la devolución de la gestión de la tierra y los bosques a las comunidades locales fue clave para el éxito de un proyecto integrado para la restauración del paisaje que detuvo la deforestación y aumentó los medios de subsistencia.
El desafío para los encargados de formular políticas es llevar estos valores a los mercados, a las decisiones que afectan a más de un sector, y a las políticas macroeconómicas y de desarrollo en general. En la última década, el Banco Mundial ha colaborado con sus asociados para aumentar el financiamiento de la conservación y protección forestal, y ha participado en el desarrollo de mercados eficaces para los servicios ambientales que proporcionan los bosques, entre otros, la protección de la biodiversidad, la captura de carbono y la gestión de las cuencas hidrográficas.
Por ejemplo, el Banco desempeñó un activo papel en la promoción del establecimiento de área protegidas (i) en la Amazonia brasileña. Los equipos del Banco colaboraron durante varios años con las autoridades locales y federales, así como organizaciones no gubernamentales (ONG), incluido el Fondo Mundial para la Naturaleza, con el fin de proteger los bosques amazónicos. Esta región representa un sorprendente 30% de los últimos bosques tropicales del mundo y casi la mitad de todas las especies del planeta, pero ha sido amenazada por el crecimiento de zonas agrícolas y ganaderas y otras actividades de tala. En su primera fase, el Proyecto para Áreas Protegidas de la Región del Amazonas (ARPA, por sus siglas en inglés) ayudó a delimitar aproximadamente 24 millones de hectáreas de nuevas áreas protegidas, que equivalen en tamaño al Reino Unido. Además, el proyecto colaboró en la clasificación de 45,4 millones de hectáreas como tierras indígenas y la reserva de 2,1 millones de hectáreas en partidas especiales para el uso sostenible, gestionado por la comunidad. El proyecto abordó con éxito algunas de las enormes preocupaciones actuales en materia de protección del ecosistema: la aplicación de leyes ambientales en zonas alejadas, las necesidades y aspiraciones de la población rural para mejorar sus medios de subsistencia, y la valoración y el financiamiento de actividades de conservación en un contexto más amplio de la actual explotación de recursos. En su segunda fase, ARPA cubrirá casi 70 millones de hectáreas de selva tropical, con un ahorro de más de 1.100 millones de toneladas de emisiones de CO2 hasta 2050.
El Grupo del Banco ha explorado además una amplia gama de oportunidades para ayudar a los países en desarrollo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación y la degradación forestal, y conservar, gestionar de manera sostenible y mejorar las reservas forestales de carbono. Este enfoque, conocido como REDD+ (Reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal) probablemente se basará en una combinación compleja de asistencia multilateral y bilateral, acciones de la sociedad civil, iniciativas del sector privado y mercados de carbono. El enfoque del Banco consistió en la elaboración y prueba de diferentes iniciativas de REDD+ a través de asociaciones.
El Banco actúa como Depositario y como la Secretaría del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés), (i) una alianza mundial que ayuda a los países a prepararse para los futuros sistemas de incentivos financieros para REDD+ y otorgará pagos de carbono a los países que cumplan determinados objetivos. El Banco es además el organismo ejecutor, junto con otros bancos multilaterales de desarrollo, del Programa de Inversión Forestal (FIP, por sus siglas en inglés), (i) y está financiando inversiones piloto para reforestación y carbono del suelo a través del Fondo del Biocarbono, (i) una iniciativa público-privada que moviliza recursos para proyectos innovadores que produzcan reducción de las emisiones, mientras fomenta la conservación de la biodiversidad y la mitigación de la pobreza. Esas intervenciones, combinadas con actividades más convencionales de financiamiento del Banco Mundial, están convergiendo para crear un cambio transformador en el área forestal y en el sector rural en general, en lugares como la República Democrática del Congo y México.
Estas alianzas son fundamentales para garantizar que el mundo tenga los fondos necesarios para enfrentar la amplia gama de desafíos en la protección y mejor gestión de los bosques. Aunque el Banco Mundial es actualmente la mayor fuente individual de financiamiento de la comunidad multilateral para proyectos forestales, sus préstamos y donaciones son solo una fracción de lo que se necesita para encontrar las soluciones de compromiso entre la protección de los bosques y el crecimiento económico y asegurar un planeta próspero y sostenible para las futuras generaciones.
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En varios partes se me ha pedido que ponga mi opinión sobre el contenido de la información que comparto, y haciendo eco a ello, buscaré en la gran mayoría de informaciones compartidas poner algo de mi propia cosecha, aunque, reitero, siempre me he impuesto como meta ser un medio de información por medio (vaga la redundancia) del internet, de ahí mi seudónimo "Ciberpasquinero".
Y a otra cosa mariposa.
En la actualidad en las que nos ha todado vivir, la tecnología, la ecología y la sustentabilidad van de la mano.
Desde que salieron a la luz las técnicas ecológicas de energía he soñado con adquirir una casa ecológica, que a la vez que me permita producir mi propia energía eléctrica por medio de celdas solares, me dé oportunidad de vender los excedentes y a su vez en el interior poder realizar un huerto familiar y con ello ahorrarme unos dineritos, pero para alcanzar esa meta, primeto tengo de desembolsar esos dineritos, cosa que no tengo, y así da inicio de un círculo vicioso.
Economía vs. sustentabilidad
Algo para reflexionar