Han visitado el sitio

jueves, 5 de enero de 2012

Nada qué decir sobre los Reyes Magos





Pregunta tonta

Los niños, confirman que los Reyes Magos son «Melchor, Gaspar y Baltasar


Esta noche ha habido murmullos de pisadas reales en las terrazas, en las ventanas, en los pasillos, en los salones...
Murmullos de caravanas de pezuñas, pasos breves de los pajes; niños que jurarían, que juran, haber oído, con la respiración contenida y abrazados a las sábanas, el roce de los mantos de armiños, el crujido de los picaportes bajo los dedos enguantados y cubiertos de alhajas, el rechinar mágico de las puertas, un escalón que cede, el viento en un canalón, una voz diferente, un susurro real, un relincho lejano...
Esta noche, millones de niños, ante la amenaza del carbón o del olvido, han prometido no levantarse, guardar silencio, no asomarse, dormir, soñar...
Antes del alba, quizá hace unos minutos, se han despertado antes que siempre y han sentido que la casa estaba más silenciosa que nunca, que olía diferente, a un aroma secreto; que las puertas del pasillo estaban cerradas y que algo mágico había detrás de aquel silencio.

Millones de niños
Han sido millones de niños los que se han acercado aullando al cuarto de sus padres, arriba, arriba, que han venido los Reyes y todos en pie, sin zapatillas, vamos, vamos, todos en fila india por el pasillo precintado en penumbras hasta la puerta del salón.
Y ahí, un año más, el padre se ha detenido prolongando la emoción unos segundos más, sólo unos segundos. Ha girado la manilla muy despacio, ha asomado la vista por apenas una rendija, ha vuelto a cerrar la puerta, se ha girado hacia sus hijos y ha soltado un admirado: «¡ooohhh!».
Y los niños, con la boca abierta como peces, temblor en las piernas y el corazón a ciento treinta pulsaciones, no han podido más.
Los padres han cedido el paso y los pequeños se han asomado a un salón que para los demás sería oscuro, no para sus ojos de gatos curiosos.

Miles de juguetes
Y ahí, encima de los sillones, en el suelo, al lado de los zapatos relucientes, junto al cubo de patatas vacío (¡los camellos, mamá, los camellos!), bajo las copas de champagne apuradas... han encontrado los focos de emisión de ese aroma mágico, los regalos traídos desde lejanas tierras por Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente.
Ajenos, distantes, a este encuentro único, breve y romántico de la inocencia con la magia, una legión de historiadores con ganas de... se empeña año tras año en publicar libros en los que se remueve el limo en el que se confunden y enriquecen historia, fe, leyenda, tradición y mito hasta «demostrar» que «la Epifanía es un invento», «no eran tres», «no eran reyes», «no venían de Oriente», «no siguieron una estrella» y que, ¡oh!, «no eran magos».

Hace dos mil años
La historia verdadera, los hechos ocurridos hace dos mil años (par de años arriba o abajo) en lo que la Iglesia llama la Epifanía («presentación»), son vagos y no concluyentes, pero son.
Sabemos por el evangelista San Mateo que «unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
¿Dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos?
Porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarle».

Cuántos son
San Mateo no dice en ningún momento que fueran tres. El que primero lo concluye así es el Papa San León, basándose en los regalos (estos sí, tres) que le fueron ofrecidos a Jesús.
Esta opinión fue compartida por muchos otros teólogos cristianos de la Edad Media apoyándose en interpretaciones de textos bíblicos como el Salmo 71,10 en el que se dice:
«Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes, los reyes de Arabia y Saba le traerán sus regalos, y todos los reyes de la Tierra le adorarán».
Tarsis, Arabia y Saba... tres.

Tres, cuatro, ocho o nueve?
En las representaciones artísticas de los primeros cristianos apenas se pueden encontrar testimonios fiables, sobre todo considerando que las primeras pinturas ornamentales en cementerios y lugares de culto cristianos no llegan hasta más de trescientos años después del nacimiento de Cristo.
Así, en la representación de la Epifanía que se conserva en el cementerio romano de Domitila, aparecen cuatro magos; en la conservada en el museo Laterano, tres; y en una vasija recogida en el museo suizo de Kircher: ¡ocho! Aunque esto es nada.
Si nos basamos en textos asirios, la tradición añade nueve magos más, hasta completar el número sagrado (y divisible por tres) de doce.
¿Cuál es la verdad sobre el número de magos que adoraron al Niño?

Expertos
Un experto sobre la figura de los Reyes y que, desde ahora y durante el resto de este reportaje, aclarará en exclusiva los puntos más controvertidos de la Historia.
Así, Ignacio Zubía, un donostiarra de seis años, se muestra tajante sobre el número de magos que llegaron a Belén de Judá:
¿Los reyes magos son cuatro, cinco, o doce, como dice la tradición ortodoxa para sibolizar los doce días de la Navidad?
- Pues tres, claro.

Con esta declaración contundente, damos por concluido el espinoso asunto del número y pasamos al de su categoría profesional.
¿Eran reyes y magos?
No hay dogmas en la Iglesia que obliguen a creer en que los hombres llegados de Oriente eran de estirpe real, es más, es un asunto futil.
Sin embargo, Tertuliano (abogado cartaginés convertido al cristianismo en el 193 d.C.) así lo cree, basándose en el mismo Salmo que hemos transcrito al tratar la materia del número.
Un detalle nimio, pero curioso, viene dado por el nombre hebreo «Melchor», que se traduce como «rey de luz» o «rey blanco».
Nada que objetar, por tanto, a la interpretación de Tertuliano; como tampoco al asunto de si eran, o no eran, magos.
La palabra griega «magoi» es la referencia. No debería traducirse directamente como «magos» en el sentido actual, sino como algo parecido a un hombre sabio, capaz y dotado, perteneciente a una casta sagrada.

Jefe de los magos
Probablemente ésta fuera la casta de los Medos, que mantenía sobre sus territorios una influencia mucho más religiosa que política y que servían al rey de Babilonia y todas las jerarquías persas como sacerdotes, incluso en tiempos del nacimiento de Cristo (cuando el Imperio Parto dominaba el Oriente).
Hay una referencia explícita a un «mago» de estirpe real en la Biblia (Jeremías, 39,3):
«Todos los oficiales del rey de Babilonia entraron y establecieron sus cuarteles en la puerta del medio: Nergal-Saresser, príncipe de Samgar, oficial mayor...»
Este «oficial mayor» es la intrepretación de la palabra original «rabb-mag», que puede traducirse, directamente, como «mago en jefe» o el primero de la casta de sacerdotes.

Zubía, por su parte, no tiene mayor problema en este asunto:
- ¿Son reyes y magos?
- Claro que son reyes, porque llevan coronas. Y magos, porque, porque... si no fueran magos, ¿cómo iban a llevar los juguetes y el carbón a todos los niños? Y lo saben todo.
- ¿Todo?
- Sí.
- ¿Les has visto alguna vez?
- Noooo... porque si estás despierto no vienen. ¡Ah, bueno, sí!
Les vi una vez, en el Palacio ese, eeeh... en el Palacio de San Sebastián.
Hablé con el de la barba marrón.
¿Con Gaspar?
Sí.
Y me dijo que sabía que era bueno y que sabía que el nombre de uno de mis aitonas (abuelos) es José Miguel.
- ¿Y cómo lo sabía?
- Porque es mago.

Resuelta esta inquietud con éxito por nuestro experto donostiarra (inquietud que ha derramado ríos de tinta en muchas editoriales, interesando a muy pocos).
La siguiente y difícil cuestión a plantear es su procedencia, el día de su llegada y sus nombres.
No hay duda de que venían de Oriente, tal y como ha quedado escrito por San Mateo, pero, ¿de qué Oriente hablamos?

Oriente real
Antes hemos mencionado la «posibilidad» real de que los magos fueran hombres sabios o sacerdotes medos al servicio del Imperio Parto, que se extendía por lo que es ahora Irán y parte de Irak y Siria hasta Turkmenistán, y que disputaba con Roma el control de Armenia.
Con esta base, y para intentar establecer una conjetura fiable sobre su procedencia exacta, hay que entender que los Reyes (magos y tres) no llegaron a Belén hasta muchos meses (probablemente alrededor de un año y medio) después del nacimiento de Jesús.
Esto es lógico si tenemos en cuenta que Herodes, asustado después de su encuentro con los magos al comprender que se estaba cumpliendo la profecía de Jeremías:
«Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel», y la profecía de Balaam: «Una estrella brillará sobre Jacob y un cetro brotará de Israel», ordena la matanza «de todos los niños de Belén y de todo su territorio, de dos años para abajo, según el tiempo que había calculado por los magos» (San Mateo, 2,16).

Estrella de Navidad
Con esta base, la del tiempo transcurrido entre que los magos advierten la «estrella» (Navidad) y llegan a Jerusalén a presencia de Herodes, es lógico pensar que su viaje de ida tuvo una duración cercana al año.
Así, y según el ritmo de la caravana de camellos (animal más empleado en la zona para las largas peregrinaciones), se puede concluir que la distancia más probable es la de entre mil quinientos y dos mil kilómetros de distancia, lo que coincide con las fronteras orientales del Reino Parto, más allá de la región de los Medos, al norte de Persia.

Felices adaptaciones
El hecho de que la Epifanía se celebre el seis de enero (sólo 12 días después de la Navidad) no tiene que ser un problema a la hora de creer en la Historia.
Las fechas de las celebraciones cristianas nunca han sido fechas reales, sino que son afortunadas adaptaciones de otras fiestas paganas (el 25 de diciembre era la Fiesta del Sol en Roma, día celebradísimo por los ciudadanos del Imperio).
Es más, las Iglesias de Oriente celebran el 6 de enero, y todo a la vez, la Navidad, la Epifanía y el bautismo de Cristo.
A finales del siglo IV, las Iglesias de Occidente (primero la de Antioquía), «inventan» la Navidad.
Su principal responsable: San Juan Crisóstomo.
Este personaje es importante en la Historia de los Reyes Magos.
Entre sus escritos, el santo incluye las narraciones de un relator de la región de Ariana (de los confines del Imperio Parto, de las mismas tierras que los Magos y, por tanto, fuente de gran calidad) en las que se asegura que los Reyes volvieron a su patria y fueron bautizados, dedicándose durante el resto de su vida terrenal a la enseñanza de la fe en Cristo.
Esta última visión tiene mucho de legendario, sin más.

Gaspar y Gushanasaph
También sin más son los nombres reales de los Magos. La tradición cristiana, y el martirilogio, les atribuye los de «Melchor, Gaspar y Baltasar».
Otras tradiciones, si acaso más directas, como la siria, les bautiza como «Larvandad, Hormisdas y Gushanasaph».
Da igual cómo se llamen, la verdad es que desde mediados del siglo pasado, Sus Majestades, rescatados del Paraíso de Oriente, deben bajar a la Tierra cada seis de enero.
Su cabeza adornada con coronas, envueltos en mantos de armiño, las manos enguantadas...

Sus nombres, por supuesto, no son materia de discusión para Ignacio:
- Y se llaman Larvandad, Hormisdas y Gushanasaph, ¿no?
- Noooooo. Son Melchor, Gaspar y Baltasar.
- ¿Y te traen regalos si has sido bueno?
- Sí, porque se lo manda el Niño Jesús, que es su jefe. Bueno, a los más pequeños, a los que no saben, siempre les traen regalos; pero cuando eres un poco mayor, si te portas mal, te traen carbón.
- ¿Y tú has sido bueno?
- Sí. Me he portado bien, aunque un poco de carbón no me importa, me gusta.
- Y tú, ¿qué les dejas a ellos?
- Roscón de reyes; aunque sólo un poquito, porque está tan bueno... Pero como son magos, no les importa.
- O sea, que son tres.
- Sí.
- Y son Reyes.
- Sííí...
- Y Magos.
- Que sííííííí...

Lo ha dicho un niño de seis años («recién cumplidos») que esta noche se dormirá muy quieto, atado por los nervios («¡que no estoy nerviosooo!»), y que mañana se despertará envuelto en magia.
No hay más que decir.

Anglicano se hace católico

Otro obispo anglicano se hace católico


Robert Mercer fue durante 10 años obispo en Zimbabue y 17 años líder de la Traditional Anglican Church en Canadá.

Este sábado 7 de enero será recibido como un laico en la Iglesia católica Robert Mercer, de casi 77 años, que fue obispo anglicano de Matabeleland, Zimbabue, entre 1977 y 1987.
Nativo de ese país y formado en centros anglicanos de Sudáfrica, con el tiempo se fue sintiendo más y más disgustado con el anglicanismo liberal y su falta de autoridad doctrinal.
En 1988, viviendo en Canadá, fue uno de los líderes y promotores de la Iglesia Anglicana Católica de Canadá, un grupo de anglicanos conservadores independientes de Canterbury y de la Comunión Anglicana, que buscaban tender lazos con Roma.
Desde ese año hasta 2005 fue "obispo metropolitano" para Canadá de este grupo. Ahora vive jubilado en Inglaterra.

Recibido en el ordinariato inglés
Será recibido como católico en el ordinariato anglocatólico de Nuestra Señora de Walsingham, creado hace un año por Benedicto XVI para acoger personas provenientes del anglicanismo que quieren mantener aspectos de su liturgia y tradiciones.
Realizará la ceremonia de crismación el St Agatha, Portsmouth, el ordinario Keith Newton, quien hace poco más de un año aún era obispo anglicano de Richborough y ahora es el líder de los anglocatólicos británicos.
Acompañaron a Newton en su opción católica los obispos Burnham, de Ebbsfleet, y Broadhurst, de Fulham, que dejaron sus obispados anglicanos y hoy son sacerdotes católicos.
En enero de 2011 se estudió la posibilidad de su recepción como católico y de hacerla coincidir con la de otros dos obispos anglicanos jubilados, Edwin Barnes y David Silk, antiguo obispo de Mallarat, en Australia.
"Durante 400 años las Iglesias católica y anglicana han hablado de forma bastante estéril de reconciliarse. Ahora está sucediendo. Cruzaré a Roma tan pronto como me deje el Vaticano", declaraba entonces Mercer en una entrevista en ENInews.

Benedicto XVI "el Revolucionario"
"El Papa actual es un revolucionario y lo que está haciendo es revolucionario. Esto es la conclusión lógica del Movimiento de Oxford del siglo XIX", afirmaba, y lamentaba que en el anglicanismo se haya extendido un "feminismo extremista que convierte a Dios en una figura materna y a Jesús en una hija; han estado haciendo una rebelión contra la tradición cristiana universal".
Además de Mercer y los cinco obispos de Inglaterra que ya hemos comentado (en la actualidad todos son sacerdotes en el Ordinariato anglocatólico y sus esposas también se han hecho católicas) en los últimos cinco años hay otros dos obispos episcopalianos (anglicanos de EU) que dejaron la mitra reconocida por Canterbury para entrar en comunión con Roma.
Los dos lo hicieron en 2007.

De Florida y Río Grande, a Roma
Uno fue John Lipscomb, obispo episcopaliano de Florida Suroccidental de 1997 a 2007.
Se trata de un hombre valiente que ha vencido o controlado la enfermedad de Parkinson y brotes de malaria cogidos como misionero en Kenia.
En 2009 era ordenado sacerdote católico de la diócesis de St Peterburg, y no se sabe si se integrará en el ordinariato anglocatólico de EUU, que nació el pasado 1 de enero.
El otro caso es el de Jeffrey Steenson, que fue durante tres años obispo de la extensa diócesis episcopaliana de Río Grande (Nuevo México y parte de Texas).
Fue ordenado sacerdote católico también en 2009.
El 1 de enero se anunció su nombramiento como ordinario para los anglocatólicos de EU, que probablemente sumen unas 1.500 personas antes de terminar 2012.

Nunca sucedió antes
Es un hecho insólito y nunca ha sucedido antes: 8 obispos anglicanos adoptan el catolicismo.
Y en apenas 5 años.
Se trata de pastores con grandes conocimientos de historia y de teología (Steenson es experto en Patrística) y con un ansia misionera y evangelizadora (también Newton fue misionero en África varios años).
Dejan la comodidad y la seguridad de que gozaban para emprender una cosa novedosa y arriesgada, como son los ordinariatos, recién nacidos y precarios.
Por el contrario, no se conoce ningún caso de obispos católicos que se hiciesen anglicanos o episcopalianos, excepto los que se sometieron a Enrique VIII en su cisma hace 5 siglos: casi todos los de Inglaterra, excepto San Juan Fisher, que murió mártir decapitado por su oposición.

Sexualidad en adultos mayores

Satisfacción sexual de las mujeres aumenta con la edad

 El deseo no es la motivación principal de las mujeres sexualmente activas después de los 60, los 70 y los 80


La satisfacción sexual aumenta con la edad entre las mujeres mayores sexualmente activas, según un estudio reciente, mientras que las que no tienen relaciones sexuales se encuentran satisfechas con sus vidas sexuales.

La edad promedio de las participantes era de 67 años, y el 63 por ciento eran postmenopáusicas.

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego y del Sistema de Salud de Asuntos de Veteranos (VA) de San Diego evaluaron la actividad y la satisfacción sexuales de las mujeres, y hallaron que la mitad de las mujeres con una pareja romántica habían tenido actividad sexual en las cuatro semanas anteriores.

San Diego
El estudio incluyó a 806 mujeres mayores que vivían en una comunidad planificada en el área de San Diego y cuya salud había recibido un seguimiento de 40 años. 

Los investigadores también hallaron que las probabilidades de actividad sexual se reducían con la edad, que el 67 por ciento de las mujeres sexualmente activas siempre o usualmente alcanzaban el orgasmo, y que las mujeres más jóvenes y las mayores reportaban la frecuencia más alta de satisfacción orgásmica.

El 40 por ciento de las mujeres del estudio dijeron que nunca o casi nunca sentían deseo sexual, y un tercio de las mujeres sexualmente activas reportaron poco deseo sexual, según el estudio, que aparece en la edición de enero de la revista The American Journal of Medicine.

 Mantener a relación

"A pesar de una correlación entre el deseo sexual y otros dominios de la función sexual, apenas uno de cada cinco mujeres sexualmente activas reportaron mucho deseo sexual", señaló la investigadora líder, la Dra. Elizabeth Barrett-Connor, jefa de la división de epidemiología de la Facultad de Medicina de la UCSD.

"Aproximadamente la mitad de las mujeres a partir de los 80 años de edad reportaron activación, lubricación y orgasmo la mayor parte del tiempo, pero raras veces reportaron deseo sexual. 
"En contraste con el modelo lineal tradicional en que el deseo precede al sexo, estos resultados sugieren que las mujeres participan en la actividad sexual por múltiples motivos, que podrían incluir la afirmación o mantenimiento de la relación", afirmó Barrett-Connor.


Satisfechas sexualmente
El 61 por ciento de las mujeres del estudio estaban satisfechas con sus vidas sexuales en general, independientemente de si tenían pareja o eran sexualmente activas.

La edad avanzada se considera como predictor de una baja satisfacción sexual, pero el porcentaje de mujeres sexualmente satisfechas del estudio en realidad aumentó con la edad. 

Sexualmente activas
Alrededor de la mitad de las mujeres mayores de 80 años casi siempre o siempre reportaron satisfacción sexual.

Las mujeres de más edad no solo eran las que tenían una mayor satisfacción sexual, sino que las mujeres de más edad que eran sexualmente activas tenían tasas de satisfacción orgásmica similares a las de las mujeres más jóvenes.

Caricias

"En este estudio, la actividad sexual no siempre tenía el propósito de la satisfacción sexual. 
"Las que no eran sexualmente activas podrían haber logrado satisfacción sexual a través del tocamiento, las caricias u otras intimidades desarrolladas en el transcurso de una larga relación", explicó la Dra. Susan Trompeter, profesora clínica asociada de la división de medicina interna general de la Facultad de Medicina de la UCSD y médica de planta del Sistema de Salud de VA de San Diego.

Cercanía emocional y física

"La cercanía emocional y física con la pareja podría ser más importante que experimentar un orgasmo. 
"Un abordaje más positivo para la salud sexual femenina que se enfoque en la satisfacción sexual podría ser más beneficioso para las mujeres que un enfoque limitado a la actividad o disfunción sexuales femeninas", concluyó Trompeter.

El coloso de la Calzada Independencia

ImagenCuando se habla del Estadio Jalisco, es necesario quitarse el sombrero y ponerse de pie. 
El coloso de la Calzada Independencia, fue un sueño hecho realidad, no solo para las personas que intervinieron en su elaboración y construcción, sino para todos los amantes del futbol.

Con una capacidad para 56.713 personas, el Estadio Jalisco, fue fundado en 1960 y es el tercero más grande de México después del Estadio Azteca y del Estadio Olímpico Universitario.


En la grama del Jalisco, se han jugado dos campeonatos mundiales, México 70 y México 86, siendo el Jalisco un excelente anfitrión, de equipos y jugadores que han pasado a la historia.


El 31 de enero de 1960, en un partido entre el Atlas y el campeón de la Liga Argentina, el San Lorenzo de Almagro, se dio el silbatazo inicial. 
Este encuentro formaba parte del “Primer Torneo Pentagonal de Occidente” donde participaban, las Chivas, el Oro, el Sao Paulo, el San Lorenzo y el Atlas.

El jugador e ídolo Rojinegro, Alfredo "Pistache" Torres, tuvo los honores de ser el primer jugador, en pisar la cancha del Jalisco. 
Mientras que el primer gol, fue de Norberto Boggio, jugador de El ciclón. 
Para este partido, asistieron cincuenta mil espectadores, cuya entrada dejó ganancias en taquilla de cerca de 465 mil pesos.

El partido quedo 2 – 0 a favor del equipo visitante. 
En los vestidores, los jugadores Rojinegros estaban frustrados, pero reconocían que el rival había sido superior.

Para México 1970, el Estadio Jalisco fue elegido como sede de la copa del mundo, por lo que se le añadió un segundo piso, además de extender el techo a todas las tribunas. 
En la Copa del Mundo de México 86, el Estadio Jalisco fue seleccionado de nueva cuenta como sede mundialista y se le hicieron trabajos de remodelación general y modernización del equipo técnico.

Con el paso del tiempo, el Jalisco ha sufrido modificaciones contantes en distintas áreas, desde la modernización de los palcos, áreas de prensa y zonas generales; hasta la instalación de dos pantallas de alta resolución y mejoría del equipo de audio y video. 
Así empezó la historia de esta monumental obra, que con el tiempo ha sufrido cambios considerables, que hacen que cada día que pasa, el Jalisco siga siendo un excelente inmueble, para ver y disfrutar nuestro querido deporte, el futbol.